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La característica más destacable de este mapa es la dimensión de anchura del sub-continente en su sector más meridiano, a la vez que una estrechez en su dimensión norte-sur en el sector centro-oeste, ya que la región de Charcas está muy al sur y la de la Patagonia muy al norte respecto de la amplificada área del Río de la Plata. En cambio, en 1562 Diego Gutiérrez (portada de la Revista Tefros , vol. 3, nº 1, 2005) ubica la Patagonia mucho más al sur. Evidentemente aún no se había impuesto el descubrimiento de Drake en 1577-1580 sobre la insularidad de Tierra del Fuego, mientras que la idea de Sebastián Münster de 1540 sobre las 150 islas de perlas de la cuenca del Río de la Plata sigue vigente (ver portadas de la Revista Tefros, vol. 5, nº 1, 2007 y vol. 4, nº 1, 2006 respectivamente).
Con estas observaciones comparativas queremos destacar los vaivenes de la cartografía temprana a la vez que la importancia que se le daba a la Patagonia por la creencia de que estaba habitada por gigantes.
Otro detalle que nos llamó la atención desde siempre es el del uso, recurrente en casi todos los mapas tempranos, de la designación “CHICA” o “CHICAS” para una región en lo que hoy consideramos la Patagonia o en una región cercana a lo que sería hoy el noroeste de nuestro país. Dispuesta a sacarme la intriga sobre su significado, encontré que CHICA deriva del término latino CICCUM que se traduce como “cosa de poquísimo valor”. Consideramos, entonces que CHICA quiere decir “zona de poco valor”, tal vez por su aspereza geográfica y climática, de poco rendimiento para la tecnología europea de la época.
Por lo que creemos saber, en los comienzos del siglo XVII el término CHICA entró en desuso, pero no deja de asombrarnos cómo ya en el siglo XVI se conocían, y se alertaban en los mapas, las dos zonas internas más secas de nuestro país.
Dra. Martha Bechis |