Clausuraron las actividades anuales de los centros de alfabetización
de la ciudad
Cuando educación y solidaridad van de la mano
Abrazos interminables, besos sonoros, como expresión de
espontáneo cariño, y alguna que otra lágrima, se mezclaron
en ese escenario casi extraño para los vecinos de la periferia,
que es el Salón Blanco del Palacio Municipal, cuando maestros y
alumnos, humildes y sin distinción de edades, compartieron esa expresión
de igualdad que da el acto educativo en la entrega de certificados de los
centros de alfabetización impulsados durante el año conjuntamente
por la Universidad y el Municipio.
«Yo aprendí a escribir y le mandé una carta al intendente
pidiéndole trabajo para todos. Aprendí de todo, a escribir,
a leer, a sumar, y a compartir con la gente del barrio la escuela»,
dijo Rita Lucero, una joven vecina de Barrio Las Delicias, donde funcionó
uno de los diez centros alfabetizadores que desarrollaron su tarea en la
ciudad.
Con ese orgullo que da saber leer y escribir cuando se lo aprende de
grande y se descubre un mundo nuevo, María Sosa, otra alumna de
70 años, dijo entusiasta a los periodistas que querían conocer
su experiencia escolar tardía, pero reconfortante: «Yo le
escribí una carta al rector de la Universidad y me contestó.
Me dijo que no abandonara, que siguiera. Yo ahora leo el diario, las revistas,
y le digo a la gente del barrio que vaya a la escuela porque la señorita
es muy buena. Yo vivo en calle Vélez Sársfield al 1015, cerca
de La (antigua) Colmena», agregó contenta, porque llamaba
la atención con sus nuevos conocimientos.
Los alumnos de los centros de alfabetización Hipódromo,
Casasnovas, Renato De Marco, Barrio Chino, Santa Rosa, Red de Vecinos,
Fénix, Peirano y Las Delicias mostraban su agradecimiento enrojeciendo
sus manos cuando aplaudían a sus maestros, que los llamaban y les
entregaban sus certificados.
El acto contó con la presencia del intendente municipal Alberto
Cantero, la secretaria académica de la Universidad, Marisa Moyano;
del secretario de Gobierno, Guillermo De Rivas; del secretario de Educación
Física, Cultura y Educación municipal, Fernando Sassatelli,
y el profesor Enrique Bérgamo, coordinador del programa.
Cantero
«La dignidad humana comienza con la educación»,
dijo el jefe comunal ante el salón colmado de vecinos, y agregó:
«Queremos que esta semilla que hemos plantado este año germine
el que viene y que ustedes les digan a sus vecinos, a sus familiares, que
se quiten los temores y que vengan para que aprendamos juntos».
Con estas palabras, Cantero anticipó la continuidad del programa
que comparte con la Universidad local en una ciudad que tiene varios miles
analfabetos funcionales y absolutos; es decir, entre aquellos que conocen
los rudimentos de la escritura y de la lectura y quienes nunca han concurrido
a la escuela.
Moyano
Marisa Moyano agradeció a los maestros alfabetizadores «la
colaboración y el empeño» puesto en el Programa de
Alfabetización Cultural y Educación Popular, pero rindió
«el mayor homenaje -remarcó- a quienes se animaron a aprender,
con quienes nosotros también aprendimos».
«En la Universidad tenemos muchas colaciones -enfatizó
Moyano-, pero esta tiene un significado particular porque ustedes vienen
a mostrar lo que aprendieron a la sociedad, que permite que participen
y que lean lo que pasa donde viven».
También hablaron para destacar lo hecho Fernando Sassatelli
y Guillermo De Rivas, además de Marcela Spadea, alumna del programa
de alfabetización.
Enrique Bérgamo, que actuó como coordinador del programa,
que impulsaron la Secretaría de Gobierno de la Municipalidad y la
Secretaría Académica de la Universidad local, destacó
«el trabajo y la colaboración de los 22 alfabetizadores que
actuaron en los diez centros de alfabetización de la ciudad»
y agradeció «particularmente la presencia de los alumnos en
los barrios, porque ustedes fueron -dijo- los que llenaron los centros
e hicieron posible que ellos existan».
Durante el acto se entregaron 120 certificados de asistencia y varios
alumnos leyeron sus composiciones de despedida, saludadas con mucha alegría
y aplausos por los presentes. |
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