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El 23 de noviembre falleció en Buenos Aires Don Luis Santaló, Profesor Emérito de la Universidad de Buenos Aires
Homenaje para un educador

Santaló nació en España, donde se graduó en Matemática, partió luego, impulsado por Rey Pastor a estudiar Geometría Diferencial, tema en el que se doctoró. Desde joven se mostró como un matemático brillante, un extraordinario didacta y un humanista comprometido con su sociedad.

No fue ajeno a las trágicas convulsiones que agitaron a Europa en los años treinta y defendió a la República durante la Guerra Civil, desde un rol en el que sus dotes le daban máxima eficiencia, fue instructor de pilotos de combate.  La dolorosa derrota republicana y los horrores de la guerra, nos dieron el enorme beneficio de que Rey Pastor se radicara en nuestro país, convocándolo junto a otros jóvenes brillantes que iban a fundar la Escuela Matemática Argentina. Sus trabajos le valieron el reconocimiento mundial y jalonaron el desarrollo de la Matemática con teoremas que llevan su nombre. Santaló también se preocupó por la formación de la juventud en todos los niveles, contribuyendo a la mejora de enseñanza de la Matemática, impulsando proyectos de capacitación docente, mejoras de planes de estudio, produciendo artículos y textos y fundando el Profesorado en Matemática de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA en los sesenta, que creo, fue nuestro primer profesorado universitario en la disciplina.
Santaló fue un maestro extraordinario que emularon generaciones de docentes; Roederer le dedicó su conocido texto de Física diciendo “ a quien me enseñó a enseñar ”. Jamas olvidé su clase introductoria a la Geometría Analítica en que la que demostró, con razonamientos que no requerían más nociones que las más elementales sobre triángulos y circunferencias, que la curva que obtiene un albañil con dos estacas y una cuerda y la que limita a la sombra de un círculo son la misma cosa, una cónica llamada elipse.
También fue un conversador subyugante y un gran orador; recién ingresado a la Facultad, en el Aula Magna de la que ahora es la “Manzana de las luces” le oí  pronunciar una homilía a Rey Pastor - entonces recientemente fallecido- que perduró en mi memoria durante las cuatro décadas que han transcurrido. Decía, parafraseando al poeta, que nadie mejor que él podría decir: 

 Hacedme un duelo de labores y esperanzas,
 lleva quien deja y vive, el que ha vivido
 yunques, sonad; enmudeced, campanas

 y él se ocupó de que así fuera. Su teclado y sus pizarrones repicaron y repicaron forjando juventudes y teoremas. Así, hace dos años, cuando asistí a un homenaje que le hizo la UBA, ya octogenario, tuve el sobrecogedor asombro de ver, que  ni una cruel hemiplejía había logrado quebrar su pasión creadora y que apenas parcialmente recuperada su motricidad, trabajaba denodadamente en la redacción de textos para el nivel medio.
Don Luis, Maestro, deseo que en nosotros, vaya Ud. por sus caminos de ensueños, gozando de las simetrías, de las complejas propiedades que se hacían evidentes a su mágica intuición, de sus amores y del cariño de sus discípulos y  que el tañer de una multitud de yunques sepa acompañarlo con una amorosa, acompasada, fervorosa melodía.
 
Jorge Aguirre
Director del Departamento de Computación 
FCEFQyN  Univ. Nacional de Rio Cuarto 

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