UniRío de la eterna memoria
Feria de libro y apuntes sobre uno que rompió moldes
09 de Octubre de 2026
El domingo terminará la 22ª Feria del libro Juan Filloy, que como de costumbre cuenta con producciones de UniRío, editorial de la Universidad Nacional de Río Cuarto. Por segundo año consecutivo habrá tenido lugar en el ex Palacio de Justicia (Alvear 635) y servido una vez más para viajar a tantos mundos y recuerdos como libros existen. Uno de ellos, publicado en 2021 por UniRío, resulta especialmente significativo a días del jueves 15 de octubre, cuando habrá nuevas marchas multitudinarias por las calles del país.
Una pista: refiere al factótum que consiguió que a partir de 1969 el 29 de mayo pasara a ser efeméride de la lucha obrero- estudiantil.
Llegado este párrafo ya es evidente que la obra, “El gringo que venía de allá”, se dedica a la vida de Agustín Tosco. María Echave, Isabel Ortuzar y Silvia Ortuzar, sus coterráneas de Coronel Moldes, recabaron testimonios de este hombre asociado al Cordobazo y que pagó con su muerte y la cárcel haber sido consecuente a sus ideales. En una carta escrita desde el penal de Rawson, el 15 de octubre de 1969, le cuenta a su madre que “si bien es más lindo estar afuera, esto no resulta doloroso, es apenas molesto”. También le dice: “Siempre me acuerdo de ti, pero el domingo pensaré todo el día en ti para que estés contenta, porque a pesar de esto que injustamente me pasa, no me hace mal y tengo fe que pronto iré a visitarte. Ya verás que es cierto. Así que hay que estar alegre”.
Avelino Laurenti, compañero de la escuela Presidente Roca y del taller electromecánico de EPEC, evoca que Tosco “tenía un problema en el trabajo y se ponía a estudiar, hasta que no lo solucionaba no paraba”. También “tenía un carácter medio egocéntrico, en las épocas de depresión era intratable, no se le podía hablar”. Fue alguien que “les dio vida a los años y no años a la vida”.
Echave sostiene que “Tosco fue un hombre con profundas convicciones morales provenientes de una modernidad en la que se había educado y a la que admiraba, y de una historia familiar ligada al espíritu tenaz de los inmigrantes”.
Movilización
En octubre de 1973, en una conferencia ofrecida en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Córdoba, Tosco manifestó: “Qué pueblo puede ser movilizado si no está en la lucha, si no está en la calle, si no está la clase obrera, si no está el estudiantado”.
“Practicaba el pluralismo dentro del gremio. Para él era lo mismo un peronista que un radical siempre y cuando se encuadraran en la línea de lucha propuesta”, es una de las voces de sus compañeros en el taller de EPEC. Otra lo admira pues “Tosco nunca abandonó su puesto de trabajo, ni siquiera cuando estaba de secretario del gremio”. Debido a su actividad, “jamás pudo tener una vida familiar tranquila y normal. Él y los suyos estaban permanentemente amenazados y eso le trajo graves problemas en su hogar”. Otra pincelada de este icono de la acción por un país mejor es: “Pienso que su lucha no fue en vano, que va más allá de su muerte”.
El 4 de noviembre de 1975 dejó de latir su corazón. La clandestinidad a la que lo llevó la persecución de la Alianza Anticomunista Argentina impidió que pudiera cuidar su salud como necesitaba. Tenía 45 años. Murió, como le pasa a todo ser humano. Pero a diferencia de muchos logró ser inmemorial. La rotonda de acceso a la Universidad Nacional de Río Cuarto lleva su nombre. También se llaman Agustín Tosco varios colegios allende la provincia de Córdoba.
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